El domingo, el Tijarafe, dio un paso importante de madurez
El Francisco Suárez de Granadilla se había convertido en la última oportunidad para solventar una irregular campaña, una liga plagada de incertidumbre, de muchos altibajos. Ganar en la última jornada se nos hacía obligatorio, y aunque finalmente no lo conseguimos, la permanencia se celebraba a la finalización del encuentro. El Laguna había puesto, con su empate, con su empuje, un grado de incertidumbre muy importante. El domingo, en Tenerife, este Club salvó el que ha sido el trance más importante de su reciente historia.
Debemos compararlo con las alegrías de los ascensos a Primera, Preferente o Tercera. Con los mejores momentos de nuestra vida deportiva en Tijarafe. Eran otras circunstancias, se peleaba por otro objetivo, pero el logro, al final del dilema, era de mucha más emoción. La Unión Deportiva Tijarafe ha sumado, en su cuenta de resultados, un importante grado de madurez.
No ha sido fácil la trayectoria durante el año
Se empezó con ilusión, con un entrenador que sabía de fútbol, que era un experto en el aspecto físico. Óscar Méndez puso todo lo que estaba en su mano para animar una situación futbolística que se comenzaba complicada. Siete jornadas, pocos puntos, muchos goles en contra, clasificados en los puestos de descenso, y una sensación de mucha incertidumbre era la que rodeaba al equipo. Como un profesional, el entrenador entendió la realidad, dio un paso al costado, y dejó paso a otra inercia en la dirección deportiva.
Se confió en un entrenador tijarafero, joven
Marcos Giovanni Brito se hacía cargo del equipo en la octava jornada. Se daba la manija a un entrenador joven, sin experiencia, es cierto, pero que desde el Club se creía con la motivación necesaria para enderezar el rumbo.
Se ganó en casa al Real Sporting (1-0), y fuera al Charco del Pino (1-2), y ya se veía el panorama de distinta forma, con otra mentalidad. No recabamos, en ningún momento, que eran equipos, clasificados, por debajo de nosotros. Que casualidades tiene la liga en algunos momentos.
Sin embargo, volvimos a los altibajos, a las dudas. El equipo no arrancaba, aparecían problemas en el vestuario, y se carecía de personalidad suficiente, en el mismo, para solventarlo. Dieciséis puntos de treinta y nuevo posibles, con cinco derrotas consecutivas en el último tramo, dejaban fuera del banquillo al tijarafero Marcos Giovanni. Se le facilitó la posibilidad de seguir vinculado al Club, como entrenador de la casa, pero, desistió. Otros podrán pensar lo que quieran.
Luego, tres jornadas sin entrenador, antes de la llegada de Manolo Castro
Llegó para la difícil tarea de sacar al equipo del ostracismo, de la penumbra, de la zona de mucho peligro en la que se vivía cada semana. El de franceses supo inculcar al equipo y a los jugadores, cariño, personalidad, orgullo, y fue consiguiendo, con mucho trabajo, la tarea encomendada. En su etapa, durante las últimas quince jornadas, se pasó por distintas fases, algunas que podían haber permitido no llegar al final de liga con “la soga al cuello”, y otras, en la que se impulsó un doble sentimiento, de desazón, y de convencimiento sobre el trabajo que se realizaba. No olvidemos victorias importantes, sobre los mejores de la liga, Marino, nada más llegar, Tenerife “B”, y otros. Y también derrotas que volvieron a dejar mucho pesar, San Pedro Mártir, Sporting San José, Telde. Definitivamente, el de Garafía supo poner la luz que faltaba, encender a tiempo el interruptor, y ganar mucho prestigio para su currículo personal, salvando al Club de un doloroso descenso.
Algunos también empujaron al Tijarafe, para bien y para mal
Llegados a este punto, debemos agradecer, a todos, el esfuerzo que ha permitido mantener la categoría. No queremos dividir los problemas del equipo entre los que han sumado y los que han restado, entre los que afirmaron el compromiso del mes de julio y los que lo negaron. Todos ayudaron a salvarnos de la caída. Los que aportaron en el lado positivo, y mantuvieron la llama de la esperanza encendida, pero también a los que sumaron en el lado negativo, para ir viendo la realidad de las cosas en el mundo del fútbol.
Negar la evidencia sería absurdo, evitar hablar de que ha sido un año muy difícil nos llevaría a engañarnos a nosotros mismos, pero, poco a poco, las cosas fueron saliendo, quizás no como hubiésemos querido, para el bienestar del club, del equipo, de los aficionados. Otros, en algunas tardes de gloria, deberían reprocharse a sí mismos, qué han pretendido, y sobre todo, si lo han conseguido. Preguntarse a sí mismos, si son capaces de hacer autocrítica, como ya hacemos las personas que forman la pequeña “gran” familia de la Unión Deportiva Tijarafe.
El pueblo de Tijarafe no es, en la isla de La Palma, de los más importantes, de los de más habitantes, de los que tienen recursos para dispendios de este tipo. Incluso, desde el Gobierno de España, ya se habla de fusionarlos entre sí, para conseguir entidades locales de un mínimo de cinco mil habitantes. Tenemos poca población, menos medios, y mucho sacrificio para mantener la ilusión que nos ha llevado a codearnos con los mejores de Canarias, ya quisieran otros, en esta isla, hablar de lo mismo. Y ahí estamos, por sexto año consecutivo en la máxima categoría del fútbol de la comunidad autónoma, en la cuarta división del fútbol nacional.
Sabemos que creamos avaricia, dolor de muelas en algunos, los de siempre, pero felizmente hablando, ya son menos, y cada vez más aislados. Aprendices de micrófono que son incapaces de dar la oportunidad de contrarrestar sus exacerbadas críticas, falsos representantes de una profesión tan digna y libre como es el periodismo, aunque ya, sólo con nombrarlos, nos parece estarles dando un mínimo resquicio de protagonismo. Y luego están los representantes, los que creen que mandan, los que han convertido el deporte en una disciplina miserable, en una sin razón, en un sin sentido común. Y también aparecen luego los iluminados, los que presumen de saber más que nadie de este deporte, los falsos entrenadores, los neófitos de los banquillos. Que flaco favor le estamos haciendo a las nuevas generaciones.
También somos críticos con nosotros mismos
Cuando el club, el equipo, ha pasado por las penurias, económicas y deportivas que todos conocemos durante la campaña, somos los primeros en reconocer que nos hemos equivocado, en entender que puede que haya acabado un ciclo.
La inestabilidad, en ninguna empresa ó institución, favorece que se pueda rodar con solidez, frescura, decisión. Y eso lo sabemos desde el primer día que llegamos. Pero, alcanzado este punto, se nos plantea la disyuntiva que siempre nos aborda en el mes de mayo, ¿qué hacemos?.
¿Nos vamos, y dejamos al Club sin orden, sin decisión, sin iniciativa?
¿Nos quedamos, pese a saber que cada vez será más difícil, y que las ayudas, de todo tipo, volverán a escasear?
Estamos abiertos a que otros nos aporten ideas, y si las tienen, soluciones
Dijimos, hace unas semanas, que lo importante para el Club, el Municipio, la Comarca, y la propia isla de La Palma, era la categoría nacional. Y también hablamos que al finalizar la campaña, se salvara o no la división deportiva, nos pondríamos a disposición de todos los que quieran aportar ideas, trabajar para el club, tomar las riendas, empujar con sus decisiones. Bien, pues ya estamos en situación de hacerlo, sin la incertidumbre de dónde estaremos. Ahora esperaremos, pero no por mucho tiempo, no porque queramos seguir perpetuados, sino porque la propia competición no se para, y ya, este fin de semana, hay que tomar decisiones para el mes de julio.
udtijarafe.es